Bienvenido § Asi soy yo..


Bienvenido § Asi soy yo..

Creé este blog para desahogarme. Estoy pasando por un estado de "cambio interior". Y me duele.

Tengo 17 años, y todos me dicen que esto es parte de la adolscencia.

Quiero que esto sea un medio para comunicarme con otras personas que les pase lo mismo, o que puedan ayudarme. Siento que esto solo me pasa a mi, que soy diferente a todos los demas, que nadie me entiende, ni siquiera yo.

Es como estar cayendo lentamente y no tener fuerzas para sostenerme de algo, pero igualmente tener miedo del golpe.

Leeme y me conoceras un poco mas. ☺

(aclaración: los nombres de las personas fueron cambiados para protección de la autora xD)

martes, 1 de marzo de 2011

Con el 7, el 25 y MI 10 ♥

Paso a describir, entonces, mis vivencias en el estadio Antonio Vespucio Liberti, en el día de hoy, Martes 1º de Marzo de 2011, a las exactamente 8:15 de la mañana.
Todo esto comienza desde mucho antes. Desde el 26 de Septiembre de 2010, cuando yo desde mi casa veo festejar un gol de River a nuestro ya querido Pavone. Detenidamente observo la repetición, observando que la jugada había partido de un tiro de esquina de un tremendo bombón. "Es Lamela" me dice mi mama. Efectivamente.
A partir de ahí, si. Desde ahí que volvió mi locura por el fútbol, mi locura por River, mi locura por Erik.
Ese fue el ultimo partido de local que mire por la tele (salvo cuando fui a Tandil, bue, errores de cálculos...).
Mi pasión crecía proporcional a mi "amor" a en ese entonces el portador de la 18, y junto a mi admiración por Matias.
Así fue como todo fue evolucionando y haciendo publico mi amor platónico entre amigos y familiares, jeje.
Durante el verano, Ortega se fue, y le heredó su diez a Erik.
Tiene mucha fama, pero como él dice, solo lo conocen los que ven fútbol, porque todavía no es un ídolo.. pero el chico se me iba, porque mucho en Europa lo quieren, y ya no les parece inalcanzable su cifra de 20 palitos de euros.
El chico se me iba, y mi tía me alentó. Averiguó horarios, y yo me achiqué, como de costumbre.
"Vas a estar nerviosa mañana, o cualquier día" me dijo mi abue, y dio en el clavo. Eso fue lo que me hizo reaccionar entre todas las palabras de aliento y sorpresa por mi negación que recibía, jaja.
"Si tenes miedo, yo te acompaño" me dijo Santi. (Cuando quiere, es un dulce, no?)
La cosa fue que hoy estuve ahí.
La acompañé a mi abuela al baño, y mientras esperaba, crucé miradas con Lanzini, pobre, ni hola le dije.
Estábamos acomodándonos en el hall cuando entra Pavone: "Mariano, me firmas un autógrafo?" y de yapa la foto, después de unos laaargos 30 segundo que mi abuelita se tomo para prender la cámara.
Esperamos. Esperamos. Lo vi a Mauro Díaz, a Buonanotte, a los Melli, a Acevedo.
Reflejo constante en la cara. Se acerca otro jugador para cruzar la puerta. Alto y mismo peinado.
Respire profundo y lo llamé: "Erik, Erik"
"Yo no soy Erik" Me dijo con una sonrisa y con un tono de pobre, que boba. Y Chichi siguió caminando.
Claro que ahí lo reconocí. "Perdóname, Leandro. Perdoname!" MORTAAAL por dentro era un tierra tragame. Pero el aún invicto arquero se dio vuelta sonriente con un "si, no pasa nada", me siento re maal! xD
Luego de unos minutos después ya no me importaría nada mas.
Lo vi. Alto, pelo cortado pero manteniendo su "jopo". Revoleando los brazos y dándose vuelta esperando a otro. No cabía dudas. AAAAYY ERA ÉL !!! jaja
Y el OTRO no era ningún OTRO. Era Matiaaas! Yo me iba a desmayar ahí mismo.
Me acerque: "Chicos" y ahí fue cuando el mundo se detuvo. Me miró. "Me dan un autógrafo?"
Él miró a Almeyda y me volvió a mirar : "Si" como sorprendido..
"y una foto" dice la abuela. "si si" dice Erik como diciendo "obvio!" aún inmerso en su sorpresa.
Como que me abraza y mi mano temblaba antes de tocarle la espalda toda marcadita.
Firmó, y la miro a cada rato.
Ahora Matias. Re canchero con unos lentas aviadores y todo sonriente con su pelo largo luciéndolo como si fuera Sansón. Se junto hacia mi y me nació mirarlo, como si tuviera 3 años con mi ídolo, cosa que no logré con el 10.
Me encontré con su mirada cubierta por los lentes y una sonrisa que tarde en descifrar. Yo la sentí cerca de la complicidad, como si hubiese descubierto todo ese "amor" hacia su compañero, y compartiéramos esa pasión por el mismo equipo. Le devolví la sonrisa y miré a la cámara.
Así obtuve tres fotos y tres firmas, que significan mucho pero muchísimo mas que tres fotos y tres firmas.

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